Una Crisis Explicada en Vacas

Hola, niños y niñas. Como yo no entendía un pimiento de qué estaba pasando a mí alrededor le pregunté a mi papá. Mi papá nació en el campo con las vacas y me contó un cuento para que entendiese fácilmente que por lo que estoy pasando yo es algo muy pero que muy viejo.

 

PRIMERA PARTE: SÓLO LAS VAQUITAS.

-“Había una vez un país muy, pero que muy cercano que estaba en las montañas de Lugo según tuerces a la derecha de Guitiriz. En ese país había un prado muy grande y en él vivían unas vaquitas que criaban a sus terneritas.”

-“Papá, ¿y había toritos?”

-“Sí, niño, pero estaban en el bar jugando a las cartas. Tú calla y escucha.”

-“Sí, papá.”

-“El caso, es que vivían felices sin mucho problema en el prado porque este era muy grande y las vaquitas no eran muchas. Pero claro, el vicio es el vicio y todos los años se quedaban embarazadas. Criaban terneritas que crecían y que a su vez criaban más terneritas. Las vaquitas que morían de viejas eran muchas menos que las que nacía y así año tras año ese gran prado se iba llenando de vaquitas. ¿Y sabes qué pasó?”

-“¿Qué le pidieron rescate a Europa?”

-“No, niño. Al final había tantas vaquitas que la hierba dejó de crecer porque se la comieron toda y no podía volver a nacer porque caminaban sobre ella. Así fue que al final ninguna vaquita quedó viva en aquel prado.”

-“Pues vaya mierda de cuento. Me voy a jugar al Age of Empires.”

-“Espera, niño, y escucha. Que como dijo Jack el Destripador: vamos por partes.”

 

SEGUNDA PARTE: LAS VAQUITAS Y LOS PASTORES.

-“Había una vez un país muy, pero que muy cercano que estaba en las montañas de Lugo según tuerces a la derecha de Guitiriz. En ese país había un prado muy grande y en él vivían unas vaquitas que criaban a sus terneritas.”

-“Eso ya lo has dicho antes.”

-“Joer, qué varas es el niño. Debería haberlo dado en adopción. Bueno, el caso, que esas vaquitas que criaban a sus terneritas estaban en el prado de al lado de las otras. Vieron toda la locura que había pasado y se dijeron:”

-“Lo que les ha ocurrido a nuestras vecinas ha sido una terrible desgracia. ¿Por qué no traemos al prado unos pastores? Ellos podrían vivir de la leche que nosotros producimos e impedirían que nos pasase lo mismo que a las otras vaquitas.”

-“Y así fue que las vaquitas trajeron unos pastores para que las guardaran.”

-“Papá, las vacas no hablan.”

-“¡Pues la vaca de tu madre no para de hablar y nunca te ha extrañado! ¿Por dónde iba? ¡Ah! ¡Sí, claro! Las vaquitas criaron sus terneritas muy felices y daban parte de la leche a los pastores para que pudieran vivir. Los pastores vendían la leche y con el dinero criaban a sus niños. Y como el vicio es el vicio, las vaquitas criaban muchas terneritas que crecían y criaban a su vez más terneritas. Y como el vicio es el vicio, los pastores tenían niños que crecían, se hacían pastores de las vaquitas del prado y a su vez criaban más niños.”

-“Papá, esto parece una peli porno de conejos.”

-“¡Tu madre sí que es coneja! ¡Escucha y aprende! Las vaquitas tenían crías pero unas poquitas menos porque parte de la leche se la daban a los pastores. Los pastores en cambio tenían todos los hijos que querían. Es por eso que llegó un momento el prado estaba con muchas vaquitas pero había muchísimos pastores que querían extraerles toda la leche posible para poder vivir ellos. Las vaquitas estaban famélicas porque la porción de prado que tenían para cada una era pequeña. Tenían que producir mucha leche para los pastores y apenas si les quedaba leche para criar alguna ternerita. ¿Y sabes qué pasó con los pastores?”

-“¿Qué le pidieron un rescate a Europa?”

-“¡Pero mira que eres varas con Europa, niño! ¡No! Los pastores no tenían manera de conseguir más leche por cabeza y no les llegaba para vivir. Es por eso que, por los medios que fuera, intentaron deshacerse de los otros pastores y conseguir tener cada uno más vacas. Cada vez había menos vacas porque no les llegaba apenas para criar una ternerita y la lucha entre los pastores se volvió encarnizada. Después de un tiempo en ese prado tan grande volvió a haber unas poquitas vacas y muy pocos pastores que se las apañaron para salir adelante.”

 

TERCERA PARTE: LAS VAQUITAS, LOS PASTORES Y EL FONDO PARA FERTILIZANTES.

-“Entonces, papá, las vaquitas follaron como perras, los pastores le dieron al vicio también y luego hubo ostias ¿no? Vamos que así va todo desde siempre y así nos luce el pelo.”

-“¡Espera, espera! ¡No tan deprisa! ¡Aún hay más! Los pastores se dijeron:”

-“Los que nos han precedido han sufrido una horrible desgracia. ¿Vamos a reservarles el mismo futuro a nuestros hijos y nuestras vaquitas? Del dinero que sacamos por la leche de las vaquitas pongamos lo que nos sobre en un fondo común. Con ese dinero compraremos fertilizantes que echaremos en el prado para que la hierba crezca mucho y las vaquitas coman bien. Así alejaremos la desgracia de los nuestros.”

-“Y así lo hicieron los pastores. Las vaquitas criaron a sus terneritas, aunque unas pocas menos porque daban parte de la leche a los pastores. Los pastores criaron a sus hijos… y criaron los que quisieron porque ponían sólo lo que les sobraba en el fondo para fertilizantes. Llegó un momento que las vaquitas eran muchas y muy flacas, pero eran más que de la otra vuelta porque el prado tenía fertilizantes y podía alimentar más vacas. Los pastores cada vez eran más y más, muchos más de los que habían sido nunca porque los fertilizantes les permitían criar más vacas. Así fue que llegó un momento en el que había tantísimos pastores y tantísimas vacas que muchos de los pastores no tenían vacas suficientes para vivir cómodamente mientras que otros se había hecho tan ricos que nunca se había visto nada igual. Como ellos entendían que necesitaban el dinero, tanto ricos como pobres intentaban evitar por todos los medios aportar al fondo común. Y como el campo estaba funcionando gracias a esos fertilizantes llegó un punto en que la cosa rompió de repente: la vacas apenas si podían criar a sus terneros; los pastores empezaron a echarse la culpa entre ellos y se pelearon por los restos. Fue así que de nuevo quedaron unas pocas vacas en un campo devastado y unos pocos pastores supervivientes. Y es así que todo empezó de nuevo otra vez más. Y colorín colorado este cuento se ha acado.”

-“Hum, vale, muy bien. Me voy a jugar a la play.”

-“¡Pfffffff!”

 

CONCLUSIÓN:

Y es así niños y niñas que mi papá me contó las cosas. Cuando hay muchas vacas muy gordas los pastores también se multiplican. Unos se hacen muy muy ricos y a otros les va un poco peor. Los pastores dejan de aportar al fondo común y bueno… el resto de la historia creo que ya la conocéis.